Sí, la verdad es que lo hiciste, pero yo quise más, y ese fue mi error.
Sinceramente no puedo tener una postura firme en casos como éstos, algunos días es una, otros días es otra, sin embargo siento como una crece dentro, pero la niego, la niego todos los días porque te quiero.
Pero ayer eso no bastó, no alcancé con el amor y la demostración a poder tranquilizar tus impulsos, tus pulsaciones, saltaste igual.
Me quedaron miles de palabras por gritar y decir alto, pero solamente llegaron hasta la punta de los labios, no hubo impulso que las hiciera salir. Porque me dolió, me dolió tu última frase, me dolieron todas en realidad, con enojo, con tristeza y nervios, pero las dijiste, y me dolió. Quería abrazarte fuerte y que no te vayas nunca, no te iba a dejar saltar sólo, pero sin embargo, me abrazaste toda la noche...
Y simplemente eso fue lo que pasó, yo tenía miedo de no volverte a ver, de no volver a hablar con vos por mucho tiempo ¿cuánto es mucho? ¿cuánto tengo que esperar? si me abrazaste toda la noche.
No te quería dejar ir, quería que te quedaras conmigo, por miedo, y sin embargo, aún pegada a vos, abrazándote, lo dijiste, y no quedaba nada más que hacer, que llorar, había palabras de más en la conversación, no quería sumar. Pero sin embargo, me abrazaste toda la noche.
Y te abracé fuerte, te agarré fuerte, para que no te vayas, para tenerte al lado, para cuidarte, y vos me correspondías...sólo por la noche.
A la mañana no quisiste abrazarme, porque ya me habías abrazado toda la noche. El más importante era el abrazo de la mañana, mirarnos y poder decirte "no quiero que te pase nada", pero me abrazaste toda la noche, y yo no pude contra eso, lloré como siempre, pero lo sentí como nunca. Y lo siento.
Perdón por querer más, por querer que me abraces siempre y no toda la noche.
No te pude decir las tres cosas que quería, pero las voy a escribir, en algún lado las tengo que dejar.
No quiero que te pase nada.
Claro que me importas.
No quiero que te vayas.
Quedarán en mi memoria, porque vos...vos me abrazaste toda la noche.
domingo, 21 de febrero de 2016
lunes, 1 de febrero de 2016
Mère
Bueno, mi mère. No es de cobardes tener miedo, ¿sabes? muchas veces sentí el miedo recorrerme las venas, pero nunca verdaderamente necesario.
No sé mucho que es el miedo, mère, sé que es algo que está constantemente y que cuando llega, es muy difícil echarlo. Y ahora no quiero que lo eches, mère. Miralo de frente al miedo, y sonreile, porque ni el ni nadie te pueden detener, es cuestión de fortaleza, de tener voluntad, de aferrarse a la confianza y de mirar de frente todas las adversidades para saber a que nos enfrentamos.
No tengo muchas palabras mére, se me pone la piel de gallina, la brisa me enfría el cuerpo, y la oscuridad de a poquito se va llevando todos los destellos de luz que tengo. Pero quiero que brilles, querida, en la más temible oscuridad, que brilles fuerte y que grites alto. Acá estoy yo. Y si miras por el rabillo del ojo me podes ver a mí, sentada, esperandote, contando las estrellas y poniéndome off para los mosquitos. Así, tan segura y tranquila, me encontras. Pero con fe, con fe en tu tranquilidad, en tu camino y en el nuestro.
Te amo mère, en las noches y durante el día,viendote a los ojos, y sintiéndote la respiración. Te amo a los gritos y con mis silencios. Te amo con palabras, y caricias.
Tengo un nudo en la garganta que me ahoga, mére, necesito paz, necesito que todo vuelva a la normalidad, preocupándonos por cosas banales, necesito superficialidad en la cotidianidad, y te necesito de pie.
Y te necesito.
En vos confío, mi mère.
No sé mucho que es el miedo, mère, sé que es algo que está constantemente y que cuando llega, es muy difícil echarlo. Y ahora no quiero que lo eches, mère. Miralo de frente al miedo, y sonreile, porque ni el ni nadie te pueden detener, es cuestión de fortaleza, de tener voluntad, de aferrarse a la confianza y de mirar de frente todas las adversidades para saber a que nos enfrentamos.
No tengo muchas palabras mére, se me pone la piel de gallina, la brisa me enfría el cuerpo, y la oscuridad de a poquito se va llevando todos los destellos de luz que tengo. Pero quiero que brilles, querida, en la más temible oscuridad, que brilles fuerte y que grites alto. Acá estoy yo. Y si miras por el rabillo del ojo me podes ver a mí, sentada, esperandote, contando las estrellas y poniéndome off para los mosquitos. Así, tan segura y tranquila, me encontras. Pero con fe, con fe en tu tranquilidad, en tu camino y en el nuestro.
Te amo mère, en las noches y durante el día,viendote a los ojos, y sintiéndote la respiración. Te amo a los gritos y con mis silencios. Te amo con palabras, y caricias.
Tengo un nudo en la garganta que me ahoga, mére, necesito paz, necesito que todo vuelva a la normalidad, preocupándonos por cosas banales, necesito superficialidad en la cotidianidad, y te necesito de pie.
Y te necesito.
En vos confío, mi mère.
viernes, 25 de diciembre de 2015
Carta de navidad para Isabella
Hola, ayer fue navidad. O mejor dicho, todavía nos quedan cuarenta minutos de navidad, y la verdad es que sin quererlo fue una navidad triste, y más que felicidad, me daban ganas de llorar...muchas.
Éste año no hubo muchos colores, no hubo música, y tampoco hubo demasiada comida, básicamente fue una cena más, no me parece mal, sinceramente el significado de la navidad es muy relativo, y siempre es demasiado superficial. Pero de todas formas, ésta navidad fue triste.
El árbolito no tuvo muchos regalos, en sí, el arbolito no es grande, me comieron los mosquitos, tampoco había mucha gente en la calle, y nadie me dijo "te quiero", o sí, pero nadie que realmente lo sintiera.
Los regalos no tienen nada que ver, simplemente es la nostalgia de que exista gente que tenga la posibilidad de un árbol lleno, y otros que ni siquiera puedan tener el símbolo navideño en su casa, porque tal vez ni siquiera tengan casa.
Las luces no brillaban del todo, los cohetes no sonaban tan fuerte, la luna no se veía del todo, y los abrazos...tal vez demasiado débiles.
Mi hermana fue feliz, de eso no lo dudo, ella tuvo su porcentaje de alegría en su navidad, pero sé que no del todo. Quién sabe si fue el sueño, quién si fue una consecuencia de la situación, pero seguramente fue.
Isabella, hermana:
Isabella tu inocencia es la que me entristece, no sabes qué es lo que pasa, pero sin querer sentirlo, percibis todo, y lo haces excelente, y también sin quererlo, mi reina, tenes tus actitudes consecuentes.
Isabella tu media sonrisa es la que me pone triste, me gustaría que puedas abrazar a mucha gente, que pudieras abrir muchos regalos, que papá tenga mucha comida con la que retarte, me gustaría, reina.
Isabella, a veces el mundo es demasiado incomprensible, no entiendo mucho, no sé todavía con quién enojarme y si hacerlo con alguien, no sé a quien mirar mal, y a quién darle una palmada en la espalda. Si nadie me trata mal, ¿por qué hacerlo? ¿por qué tengo que ser abogada de dios y del diablo?
Isabella, verle los ojos triste y la mirada cansada a papá me partió el alma en dos, escucharle la voz quebrada pero sin querer demostrarlo, camuflado entre gritos y nervios y enojo, pero yo lo escuché.
Papá y mamá sufren, Isabella, seguramente lo sepas, porque vos inconscientemente también sufris. Una vez más me voy triste, cruzando los dedos de que duermas demasiado fuerte porque tal vez así no puedas escuchar peleas, porque papá y mamá sufren, e Isabella, ¿sabes que pasa? sufrimos todos.
Ayer mientras escuchaba a mamá, la miraba, caminar con las manos llenas de bolsas y en la espalda tu monopatin, me enojé mucho con papá, me enojé porque tal vez él no la miraba como yo, y no la escuchaba como yo, y porque tal vez, Isa, él no veía como yo la veía sufrir, y entre tanto murmullo, escuché a mamá ponerse triste, sin quebrarse, ya resignada, y me puse triste, pero sobre todo me enojé con papá.
¿Y sabes que pasó? Hoy lo vi a papá cansado y triste, hoy no lo escuché a papá reírse mucho. Papá perdió su alegría, lo sé. Pero tal vez seguía un poco enojada. Sin embargo, lo vi acostado en el sillón mientras todos estábamos disfrutando una tarde de pileta, con un simple ventilador de compañía, y me puse triste, una vez más, pero ésta vez con papá. Pero Isabella, ¿sabes que fue lo más me dolió? Ver a papá refregarse los ojos, cansado, enojado, triste, muy triste Isabella. Papá tiene tanto, y ahora quedó tan solo, no sé qué es lo que se merece, no sé que es lo que tendría que tener, seguramente tenga su culpa en todo ésto. Pero ver a papá triste, me puso más triste aún. Y ahora me muerdo la lengua para no llorar, porque estoy triste, porque mi familia cada vez está más dividida, porque nunca tuve algo muy especial Isabella, pero quisiera que tengas aunque sea un cuarto de lo que tuve yo. Y vos no lo tenes. Y por eso estoy tan triste.
Isabella no nos grites más, no le grites a mamá, no la mandes a mamá, no te fastidies, no tengas miedo, no llores, no digas que el amor no existe, mirame a mí, mirame Isabella, ¿llegarás a sentir lo que siento por vos? Mirame mimi, soy yo, tu hermana, y te amo como puedo. El amor sí existe Isi, existe y porque existe duele tanto, es algo que todavía no logré entender, pero cuando lo entienda prometo explicartelo.
Isabella ojalá todo se camufle en Papa Noel, ojalá pudieras tener una mesa llena de gente que te mime, ojalá pudieras tirar muchos cohetes sin que te de miedo, ojalá la abuela no llore, porque la madrina la hace llorar, ojalá la madrina crezca, ojalá mamá ceda, ojalá papá acepte, ojalá todos entendamos...
Nos quedan veinte minutos de navidad ahora. Feliz vida, mi amor, prometo que toda ésta tormenta no te va a afectar en nada, y si así lo hiciera voy a estar recogiendo cada pedacito tuyo para devolverlo a su lugar, porque ni vos ni nadie lo merece, no tenes porque ser una víctima.
Perdón por lo poco que hago. Ojalá pudiera amarte más fuerte.
Tu hermana.
Éste año no hubo muchos colores, no hubo música, y tampoco hubo demasiada comida, básicamente fue una cena más, no me parece mal, sinceramente el significado de la navidad es muy relativo, y siempre es demasiado superficial. Pero de todas formas, ésta navidad fue triste.
El árbolito no tuvo muchos regalos, en sí, el arbolito no es grande, me comieron los mosquitos, tampoco había mucha gente en la calle, y nadie me dijo "te quiero", o sí, pero nadie que realmente lo sintiera.
Los regalos no tienen nada que ver, simplemente es la nostalgia de que exista gente que tenga la posibilidad de un árbol lleno, y otros que ni siquiera puedan tener el símbolo navideño en su casa, porque tal vez ni siquiera tengan casa.
Las luces no brillaban del todo, los cohetes no sonaban tan fuerte, la luna no se veía del todo, y los abrazos...tal vez demasiado débiles.
Mi hermana fue feliz, de eso no lo dudo, ella tuvo su porcentaje de alegría en su navidad, pero sé que no del todo. Quién sabe si fue el sueño, quién si fue una consecuencia de la situación, pero seguramente fue.
Isabella, hermana:
Isabella tu inocencia es la que me entristece, no sabes qué es lo que pasa, pero sin querer sentirlo, percibis todo, y lo haces excelente, y también sin quererlo, mi reina, tenes tus actitudes consecuentes.
Isabella tu media sonrisa es la que me pone triste, me gustaría que puedas abrazar a mucha gente, que pudieras abrir muchos regalos, que papá tenga mucha comida con la que retarte, me gustaría, reina.
Isabella, a veces el mundo es demasiado incomprensible, no entiendo mucho, no sé todavía con quién enojarme y si hacerlo con alguien, no sé a quien mirar mal, y a quién darle una palmada en la espalda. Si nadie me trata mal, ¿por qué hacerlo? ¿por qué tengo que ser abogada de dios y del diablo?
Isabella, verle los ojos triste y la mirada cansada a papá me partió el alma en dos, escucharle la voz quebrada pero sin querer demostrarlo, camuflado entre gritos y nervios y enojo, pero yo lo escuché.
Papá y mamá sufren, Isabella, seguramente lo sepas, porque vos inconscientemente también sufris. Una vez más me voy triste, cruzando los dedos de que duermas demasiado fuerte porque tal vez así no puedas escuchar peleas, porque papá y mamá sufren, e Isabella, ¿sabes que pasa? sufrimos todos.
Ayer mientras escuchaba a mamá, la miraba, caminar con las manos llenas de bolsas y en la espalda tu monopatin, me enojé mucho con papá, me enojé porque tal vez él no la miraba como yo, y no la escuchaba como yo, y porque tal vez, Isa, él no veía como yo la veía sufrir, y entre tanto murmullo, escuché a mamá ponerse triste, sin quebrarse, ya resignada, y me puse triste, pero sobre todo me enojé con papá.
¿Y sabes que pasó? Hoy lo vi a papá cansado y triste, hoy no lo escuché a papá reírse mucho. Papá perdió su alegría, lo sé. Pero tal vez seguía un poco enojada. Sin embargo, lo vi acostado en el sillón mientras todos estábamos disfrutando una tarde de pileta, con un simple ventilador de compañía, y me puse triste, una vez más, pero ésta vez con papá. Pero Isabella, ¿sabes que fue lo más me dolió? Ver a papá refregarse los ojos, cansado, enojado, triste, muy triste Isabella. Papá tiene tanto, y ahora quedó tan solo, no sé qué es lo que se merece, no sé que es lo que tendría que tener, seguramente tenga su culpa en todo ésto. Pero ver a papá triste, me puso más triste aún. Y ahora me muerdo la lengua para no llorar, porque estoy triste, porque mi familia cada vez está más dividida, porque nunca tuve algo muy especial Isabella, pero quisiera que tengas aunque sea un cuarto de lo que tuve yo. Y vos no lo tenes. Y por eso estoy tan triste.
Isabella no nos grites más, no le grites a mamá, no la mandes a mamá, no te fastidies, no tengas miedo, no llores, no digas que el amor no existe, mirame a mí, mirame Isabella, ¿llegarás a sentir lo que siento por vos? Mirame mimi, soy yo, tu hermana, y te amo como puedo. El amor sí existe Isi, existe y porque existe duele tanto, es algo que todavía no logré entender, pero cuando lo entienda prometo explicartelo.
Isabella ojalá todo se camufle en Papa Noel, ojalá pudieras tener una mesa llena de gente que te mime, ojalá pudieras tirar muchos cohetes sin que te de miedo, ojalá la abuela no llore, porque la madrina la hace llorar, ojalá la madrina crezca, ojalá mamá ceda, ojalá papá acepte, ojalá todos entendamos...
Nos quedan veinte minutos de navidad ahora. Feliz vida, mi amor, prometo que toda ésta tormenta no te va a afectar en nada, y si así lo hiciera voy a estar recogiendo cada pedacito tuyo para devolverlo a su lugar, porque ni vos ni nadie lo merece, no tenes porque ser una víctima.
Perdón por lo poco que hago. Ojalá pudiera amarte más fuerte.
Tu hermana.
martes, 3 de noviembre de 2015
punto menos
Así que es así como se siente.
Me duele te juro que me duele, y también llora mi corazón, pero dejame, las tengo que largar...por algún lado las tengo que largar. Y hoy decidí hacerlas palabras.
Es inexplicable el vacío que puedo llegar a sentir por como veo algo que amo alejarse realmente, ¿qué puedo hacer? dos segundos atrás moría llena del enojo que sentía, y ahora no puedo dejar de llorar, pero no entiendo, no entiendo cuál es el sentimiento que prevalece.
No sé si cambié como me dijeron, si ya no pienso igual, si ya no siento lo mismo, pero entonces ¿por qué me duele tanto?
Me da bronca que no tenga ni tiempo para enojarme que enseguida tengo que ponerme a llorar, necesito enojarme tranquila sin que la otra persona de enoje de igual manera y yo, sensible, enseguida me ponga mal, dame tiempo para enojarme, también tengo ese derecho por favor.
Ya sé, siempre soy yo.
Siempre buscando, siempre volviendo a tu corazón, a tu pobre corazón.
Pienso que estamos al borde, al borde de un cielo sin sol.
Y yo...sigo con vos. Sabes, se hace difícil seguir anclado aquí sin tu amor. Ya sé, siempre soy yo. Anda, siempre buscando, siempre volviendo a tu corazón, a tu pobre corazón.
No sé que hacer, no sé por qué cosa llorar, lo único que sé es que estoy triste, que no tengo ganas para nada, que no encuentro incentivo para absolutamente nada, y que duele...no sabes cuánto.
Hasta perdí la gracia para escribir, ¿algo bien me va a salir éste año?
Me duele te juro que me duele, y también llora mi corazón, pero dejame, las tengo que largar...por algún lado las tengo que largar. Y hoy decidí hacerlas palabras.
Es inexplicable el vacío que puedo llegar a sentir por como veo algo que amo alejarse realmente, ¿qué puedo hacer? dos segundos atrás moría llena del enojo que sentía, y ahora no puedo dejar de llorar, pero no entiendo, no entiendo cuál es el sentimiento que prevalece.
No sé si cambié como me dijeron, si ya no pienso igual, si ya no siento lo mismo, pero entonces ¿por qué me duele tanto?
Me da bronca que no tenga ni tiempo para enojarme que enseguida tengo que ponerme a llorar, necesito enojarme tranquila sin que la otra persona de enoje de igual manera y yo, sensible, enseguida me ponga mal, dame tiempo para enojarme, también tengo ese derecho por favor.
Ya sé, siempre soy yo.
Siempre buscando, siempre volviendo a tu corazón, a tu pobre corazón.
Pienso que estamos al borde, al borde de un cielo sin sol.
Y yo...sigo con vos. Sabes, se hace difícil seguir anclado aquí sin tu amor. Ya sé, siempre soy yo. Anda, siempre buscando, siempre volviendo a tu corazón, a tu pobre corazón.
No sé que hacer, no sé por qué cosa llorar, lo único que sé es que estoy triste, que no tengo ganas para nada, que no encuentro incentivo para absolutamente nada, y que duele...no sabes cuánto.
Hasta perdí la gracia para escribir, ¿algo bien me va a salir éste año?
lunes, 12 de octubre de 2015
esa llave es mi amor
Les vengo a contar, la historia de un mal, que tan bello fue que sin embargo no supe caer.
Y hoy estoy aquí, tumbado a sus pies, mirando como mueren aquellas cosas, en las que solía creer.
Jamás entendí como me enamoré, pero sin darme cuenta mi alma entregué, y aunque tarde lo supe ver, sabía que era aquel, a quien toda mujer alguna vez, deseaba conocer.
Ella era su gustito amargo, su perfume a cigarrillo, su sonrisa cómplice, y todo aquel brillo
que un día me cautivó, sin embargo también me arrebató, aquella independencia que tanto me costó,
para volverme una víctima más de su abrazos y ¡qué más! mi querido amigo, ya era tarde, no lo podía controlar, cuando no quise darme cuenta, ella a mi lado está.
Cómo no volverme a enamorar, y a su cantito alentar, si tan preciosa era que ni siquiera era de ella todo ese resplandor.
Señores les juro que mi canto no es triste, ella huyó ¡y viste!que podes hacer, cuando tan enamorado estás lo unico que queda es ceder.
Jamás entendí como me enamoré, pero sin darme cuenta mi alma entregué, y aunque tarde lo supe ver, sabía que era aquel, a quien toda mujer alguna vez, deseaba conocer.
Ella era su gustito amargo, su perfume a cigarrillo, su sonrisa cómplice, y todo aquel brillo
que un día me cautivó, sin embargo también me arrebató, aquella independencia que tanto me costó,
para volverme una víctima más de su abrazos y ¡qué más! mi querido amigo, ya era tarde, no lo podía controlar, cuando no quise darme cuenta, ella a mi lado está.
Cómo no volverme a enamorar, y a su cantito alentar, si tan preciosa era que ni siquiera era de ella todo ese resplandor.
Señores les juro que mi canto no es triste, ella huyó ¡y viste!que podes hacer, cuando tan enamorado estás lo unico que queda es ceder.
Nadie puede vivir sin amor, me gritó fito una noche en capital
domingo, 4 de octubre de 2015
El que dice de más y hace de menos
Todavía no quiero pensar mal de la gente, sé que en el fondo nadie tiene malas intenciones, pero, ¿hasta dónde confiar? y ¿hasta donde apostar?
Tengo 18 años, tendría que tener en la cabeza otras cuestiones, supongo, no éstas, pero creo que no hay edad para pensar, y hoy tuve ganas de pensar.
Otra vez la desilusión tocó mi puerta y me sorprendió, trayéndome lágrimas y disgustos, como siempre bah, pero ésta vez mi postura fue distinta.
Con lágrimas en los ojos, y después de una siesta consuelo, me levanté con ganas de querer remediar ese error que fue no haber estudiado con la suficiencia necesaria, pero obviamente ya era tarde, la suerte no estuvo de mi lado y perdí en ésta lotería. Pero lo que más me llamó la atención fue la sensación que sentí, no al descubrir que ya no podía volver el tiempo atrás, sino al sentir un vacío en el pecho bastante fuerte, diría. Me sentía sola.
Sola en todos los aspectos, en el haberme despertado sola y en medio de tanta oscuridad, en gritar el nombre de alguien en mi cabeza y que no esté, en el necesitar y que tampoco esté, y sobretodo en tratar de encontrar consuelo y compañía en alguien, pero tampoco lo encontré.
Voy a cambiar mis dichos, SÍ encontré consuelo, toqué las puertas de varias personas pidiendo ayuda, gritándoles ayuda, mostrandoles mis lágrimas, mis dolores y mis sentimientos. Pero, ese apoyo lo busqué.
Y cómo también busqué ese apoyo y lo encontré, a su vez, busqué compañía, quería un abrazo, sentirme acompañada, sentirme una persona querida. Quería que alguien me dijera que todo iba a estar bien y entre sus brazos hundirme en tanta desilusión. No lo pude encontrar.
Lo voy a contar, porque siento que lo necesito.
Hace bastante tiempo, donde compartía algunos tiempitos de amor con alguien, recuerdo algo que todavía no puedo sacar de mi cabeza:
"Bueno...pero nada dura para siempre jajaja"
Y a la par de eso, también recordé algo que me está ocupando pensamientos en el presente:
"No se llora más de una semana"
Sé que es algo dramático pensar lo que pienso, e inclusive exagerado, pero ¿nadie apuesta por mi? ¿Será que soy tan poco para las personas? Nadie apuesta un futuro conmigo, y nadie sufre mi ausencia. ¿Seré yo?
Quisiera entender porque dependo tanto anímicamente de otra persona, y de porque siempre espero a que me pasen cosas que me hagan pensar para decidirme a hacerlo. ¿Por qué no pensar cuando estás feliz?
Siento que esos segundillos en los que sos feliz con otra persona te ciegan la cabeza y el corazón, y solamente te dedicas a ser feliz, y te olvidas de todo aquello que tenias pendiente para pensar.
No sé que estoy buscando en una persona, no pretendo encontrar a alguien que esté a plena disposición mía y que solamente viva para mis problemas. Necesito sentirme acompañada, sentirme querida, sentirme necesitada, no sé si será mucho.
Y no sé si lo encontré del todo, siento que siempre algo falta para el peso, PERO me consuelo diciendo que nunca nada ni nadie es perfecto, y eso se llama conformismo.
Soy muy feliz, no me hacen feliz, sino que soy feliz al lado de una persona. Pero por qué no admitir también que en ciertos casos me siento un poco sola. Nunca me gusta hablar de lo que me falta para estar al cien por cien porque siempre me dicen "te acordas siempre de lo malo" y no quiero que sea así, al contrario, quiero agradecer lo que tengo, pero a la vez pedir más. Tal vez lo que estoy pensando lo hago solamente porque me sentí sola el día de ayer cuando tenía la desilusión todavía en el cuerpo y necesitaba el apoyo de ese alguien, el cual no obtuve fisicamente, pero no por culpa de él, sino porque...no me pueden priorizar siempre, no pueden cumplirme todos los caprichos, eso creo.
Pero también pienso, ¿por qué no? porque siempre conformarnos porque pensamos que no puede haber algo mejor? no sé que tanto de razón tengo, lo único que sé es que el conformismo es notable. Y basta
Quiero priorizarme a mí en lugar de todo, y yo creo que ya lo hago, lo que me da bronca eso sí, es que al priorizarme, también lo priorizo a él, porque me hace feliz, me hace feliz estar con esa persona, y sin embargo, tal vez no lo encuentro en igual medida de su parte.
Veremos como sigue, espero que los momentos de felicidad amor y gloria no me siguen, y quiero pensar siempre con la cabeza, y amar con el corazón, pero jamás olvidarme de pensar.
¿Y sobre qué decirme a mi?
Nada, sabes que la confianza que no te tenes vos, te tengo yo, que sería básicamente la misma persona. Pero te lo tenes que empezar a creer, no busques en los demás el consuelo que tenes vos dentro, tenes que aprender a mirar un poquito con los ojos del alma y dejar de abrir whatsapp para dejar de llorar. Éstas cosas te marcan, no pienses que estás maldecida ni nada por el estilo, vos más que nadie crees que el humano tiene mucha fuerza con la mente, y vos la estás usando negativamente. Pensá para arriba, y mira siempre para adelante, que si las cosas no llegasen a ir bien, igualmente tu perseverancia marcará tu corazón y tu historia, y siempre es cuestión de suerte, pero también es algo de...lo que vos ya sabes, seguir a pesar de todo. A pesar de todo.
Siempre antes que nadie y que todo, estás vos.
Pensá. Y pensá en vos. Acordate de ésto.
Tengo 18 años, tendría que tener en la cabeza otras cuestiones, supongo, no éstas, pero creo que no hay edad para pensar, y hoy tuve ganas de pensar.
Otra vez la desilusión tocó mi puerta y me sorprendió, trayéndome lágrimas y disgustos, como siempre bah, pero ésta vez mi postura fue distinta.
Con lágrimas en los ojos, y después de una siesta consuelo, me levanté con ganas de querer remediar ese error que fue no haber estudiado con la suficiencia necesaria, pero obviamente ya era tarde, la suerte no estuvo de mi lado y perdí en ésta lotería. Pero lo que más me llamó la atención fue la sensación que sentí, no al descubrir que ya no podía volver el tiempo atrás, sino al sentir un vacío en el pecho bastante fuerte, diría. Me sentía sola.
Sola en todos los aspectos, en el haberme despertado sola y en medio de tanta oscuridad, en gritar el nombre de alguien en mi cabeza y que no esté, en el necesitar y que tampoco esté, y sobretodo en tratar de encontrar consuelo y compañía en alguien, pero tampoco lo encontré.
Voy a cambiar mis dichos, SÍ encontré consuelo, toqué las puertas de varias personas pidiendo ayuda, gritándoles ayuda, mostrandoles mis lágrimas, mis dolores y mis sentimientos. Pero, ese apoyo lo busqué.
Y cómo también busqué ese apoyo y lo encontré, a su vez, busqué compañía, quería un abrazo, sentirme acompañada, sentirme una persona querida. Quería que alguien me dijera que todo iba a estar bien y entre sus brazos hundirme en tanta desilusión. No lo pude encontrar.
Lo voy a contar, porque siento que lo necesito.
Hace bastante tiempo, donde compartía algunos tiempitos de amor con alguien, recuerdo algo que todavía no puedo sacar de mi cabeza:
"Bueno...pero nada dura para siempre jajaja"
Y a la par de eso, también recordé algo que me está ocupando pensamientos en el presente:
"No se llora más de una semana"
Sé que es algo dramático pensar lo que pienso, e inclusive exagerado, pero ¿nadie apuesta por mi? ¿Será que soy tan poco para las personas? Nadie apuesta un futuro conmigo, y nadie sufre mi ausencia. ¿Seré yo?
Quisiera entender porque dependo tanto anímicamente de otra persona, y de porque siempre espero a que me pasen cosas que me hagan pensar para decidirme a hacerlo. ¿Por qué no pensar cuando estás feliz?
Siento que esos segundillos en los que sos feliz con otra persona te ciegan la cabeza y el corazón, y solamente te dedicas a ser feliz, y te olvidas de todo aquello que tenias pendiente para pensar.
No sé que estoy buscando en una persona, no pretendo encontrar a alguien que esté a plena disposición mía y que solamente viva para mis problemas. Necesito sentirme acompañada, sentirme querida, sentirme necesitada, no sé si será mucho.
Y no sé si lo encontré del todo, siento que siempre algo falta para el peso, PERO me consuelo diciendo que nunca nada ni nadie es perfecto, y eso se llama conformismo.
Soy muy feliz, no me hacen feliz, sino que soy feliz al lado de una persona. Pero por qué no admitir también que en ciertos casos me siento un poco sola. Nunca me gusta hablar de lo que me falta para estar al cien por cien porque siempre me dicen "te acordas siempre de lo malo" y no quiero que sea así, al contrario, quiero agradecer lo que tengo, pero a la vez pedir más. Tal vez lo que estoy pensando lo hago solamente porque me sentí sola el día de ayer cuando tenía la desilusión todavía en el cuerpo y necesitaba el apoyo de ese alguien, el cual no obtuve fisicamente, pero no por culpa de él, sino porque...no me pueden priorizar siempre, no pueden cumplirme todos los caprichos, eso creo.
Pero también pienso, ¿por qué no? porque siempre conformarnos porque pensamos que no puede haber algo mejor? no sé que tanto de razón tengo, lo único que sé es que el conformismo es notable. Y basta
Quiero priorizarme a mí en lugar de todo, y yo creo que ya lo hago, lo que me da bronca eso sí, es que al priorizarme, también lo priorizo a él, porque me hace feliz, me hace feliz estar con esa persona, y sin embargo, tal vez no lo encuentro en igual medida de su parte.
Veremos como sigue, espero que los momentos de felicidad amor y gloria no me siguen, y quiero pensar siempre con la cabeza, y amar con el corazón, pero jamás olvidarme de pensar.
¿Y sobre qué decirme a mi?
Nada, sabes que la confianza que no te tenes vos, te tengo yo, que sería básicamente la misma persona. Pero te lo tenes que empezar a creer, no busques en los demás el consuelo que tenes vos dentro, tenes que aprender a mirar un poquito con los ojos del alma y dejar de abrir whatsapp para dejar de llorar. Éstas cosas te marcan, no pienses que estás maldecida ni nada por el estilo, vos más que nadie crees que el humano tiene mucha fuerza con la mente, y vos la estás usando negativamente. Pensá para arriba, y mira siempre para adelante, que si las cosas no llegasen a ir bien, igualmente tu perseverancia marcará tu corazón y tu historia, y siempre es cuestión de suerte, pero también es algo de...lo que vos ya sabes, seguir a pesar de todo. A pesar de todo.
Siempre antes que nadie y que todo, estás vos.
Pensá. Y pensá en vos. Acordate de ésto.
martes, 28 de julio de 2015
El hermano de Bati.
Bati era un niño con mucho espíritu de niño, ¿sabes a lo que me refiero? me entendes, Bati era un niño, y hacía lo que un niño bueno...lo que un niño hace.
Bati tenía un hermano, muy grande, con manos muy anchas y con dedos largos, ojos chinos y corría muy rápido. No conocí al hermano de Bati, pero por lo que él me contó, era un hermano, y era mayor, y no nos olvidemos el detalle que corría rápido, eso es muy importante.
No sé cuando nos empezamos a centrar en el hermano de Bati que en el mismo Bati, lo que tenemos que saber es que la relación entre hermanos era muy inocente, y lo que entendemos por inocencia es aquello que te imaginas, jugar a la pelota, a veces a la play, a veces pelear, a veces hacer enojar a mamá, a veces ser cómplices de un par de líos, a veces ser hermanos, y a veces ser.
Bati me sonreía cuando me contaba que estaba esperando al hermano para jugar a la pelota con sus vecinos. Siempre lo veía sentado en la puerta de su casa con una remera roja y azul, short con una raya blanca no muy blanca al costado, medias de distinto par, botines, y la pelota en mano. ¿Te mencioné que Bati era un niño con mucho espíritu de niño? Es importante saberlo.
Bati corría muy rápido, y una vez hasta casi me hace tirar la bolsa de los mandados. Entusiasmado me gritó desde lejos que estaba corriendo al hermano y que tenía que alcanzarlo sino iba a perder. Bati era un niño al que no le gustaba perder. Y eso lo supe cuando, por primera vez lo vi llorar; admito que fue muy difícil comprender sus palabras entre lágrimas, mocos y llanto, pero aún así logré captar su tristeza, un tal Lucas le había ganado a las peleitas, y no sólo eso, sino que le había robado un Batman del tamaño de un caracol, pero lo más triste de eso es que ese Batman era del hermano de Bati. ¿Por cuál de todas esas cosas llorabas, Bati?
Conocí las manos anchas con dedos largos del hermano de Bati porque una tarde, como siempre, lo vi a Bati sentado en la puerta de su casa, pero está vez sin botines, sin pelota y sin medias de distinto par. No estaba esperando al hermano para jugar a la pelota. Bati estaba enojado. Me acerqué por curiosidad y descubrí que su hermano, su hermano mayor, muy grande, con ojos chinos y que corría rápido le había pegado. Pero Bati no estaba triste, tenía esos ojitos color miel llenos de lágrimas, pero sé que Bati no iba a llorar. Porque Bati no estaba triste. Bati estaba enojado. Enojado con su hermano mayor, muy grande, con ojos chinos y que corría rápido. El relato que me contó fue muy corto, no quise insistir, supe que no había sido muy grave, en definitiva, no estaba lastimado, pero Bati me confesó algo que no me esperaba: "Estoy enojado porque mi hermano tiene manos anchas y dedos largos entonces me puede pegar más fuerte". Le dejé un chupetin en sus piernas, y me fui, sin contestarle, porque sé que no quisiera escuchar una respuesta cargada de ternura. Quería respetar su enojo.
Año nuevo. Cómo olvidar ese treinta y uno de diciembre a las nueve y media de la noche cuando Bati tocó el timbre de mi casa, agitado de tanta risa acumulada. "¿Qué pasa, Bati? ¿Estás bien?". Y la verdad que Bati estaba muy bien, me contó que estaba jugando a las escondidas con el hermano y los primos y necesitaba un lugar donde esconderse. Encantada por tal inocencia, lo invité a pasar, y comimos postre, pero éste postre no era cualquiera postre, sino que era flan con crema, ¿lo importante?: "es el postre favorito de mi hermano". Su sonrisa se iluminó tanto que tuve que guardarle el resto del flan y el resto de la crema en una hoya para que pueda llevársela contento al hermano, sin importar el destino de las escondidas, seguramente sabrás, que Bati no ganó.
Y fue así como fui conociendo al hermano de Bati por el mismísimo Bati.
Me llevé una sorpresa cuando me enteré por la kioskera de la esquina que el hermano de Bati no era tan grande ni tan mayor como él lo suponía. Era solo un año mayor que Bati. Pero claro, aún seguía siendo mayor, y aún seguía teniendo manos anchas con dedos largos.
Lo que sigue es muy triste. No supe más de Bati. No lo veía en la puerta de la casa sentado esperando para jugar a la pelota, ni triste, ni enojado. Bati no esperaba más en la puerta de la casa. Bati creció, y ya no necesitaba esperar a nadie, ahora él iba solito, ahora él tenía manos anchas con dedos largos y corría muy rápido y le ganaba a los más niños. Bati ya no era más el niño con mucho espíritu de niño. Y eso lo comprobé yo misma. La última vez que hablé con Bati estaba comprando medio kilo de milanesas de carne para cocinarse, porque la mamá no estaba (lo supe porque se lo estaba contando a Juan, el carnicero). Bati me reconoció, si, y me saludó, pero ya no vi aquel brillo en los ojitos color miel que me demostraban su enojo, su tristeza o su entusiasmo. Solamente vi a un Bati de, ¿quince, catorce años? Sí.
Y se lo pregunté, se lo pregunté porque me intrigaba mucho, pero a penas terminé la pregunta supe que me había equivocado. Hubiera sido mejor quedarme callada a ver esos ojitos llenos de decepción que me dieron un golpe enorme al alma. Y hasta me asusté. Me asusté por aquel niño con mucho espíritu de niño.
"¿Y tu hermano?"
Bati de quince años me miró y bajó la mirada: "Está en mi casa, pero no habló más con mi hermano."
Pude captar enseguida el grado de decepción que había en su voz, un porcentaje de amargura, y muchos centésimos de tristeza.
Perdón Bati, perdón por haberte amargado ese medio kilo de milanesas de carne, perdón por haberte traído una pesadez al corazón.
Siempre me pregunté si el flan con crema seguiría siendo el postre favorito del hermano de Bati, y si alguna vez pudieron recuperar aquel Batman del tamaño de un caracol. No sé como terminaron esas escondidas, y tampoco sé si Bati pudo alcanzar corriendo al hermano. No lo sé y creo que jamás lo voy a saber.
No hablé más con Bati. Bati y su familia eran mis vecinos. Nunca conocí al hermano de Bati en persona. Son todos detalles que tal vez en otras circunstancias son importantes.
Ahora veo a un Bati de 17 años caminando de noche, con una capucha negra, mochila azul y manos en los bolsillos. Siempre me pregunté qué había pasado con el hermano de Bati. No sólo yo, sé que el niño con mucho espíritu de niño también se lo está preguntando.
Nunca me voy a olvidar el brillo en los ojos de Bati cuando me hablaba del hermano. Eran muchos sentimientos acumulados en un frasquito de niño. Y hoy, ese brillo se desvaneció, aunque sé, que en el fondo de ese caparazón de 17 años está el niño con mucho espíritu de niño que amaba a su hermano mayor, muy grande, con manos anchas, dedos largos, ojos chinos y que corría rápido...muy rápido.
Corré más rápido Bati. Seguramente lo alcances.
Bati tenía un hermano, muy grande, con manos muy anchas y con dedos largos, ojos chinos y corría muy rápido. No conocí al hermano de Bati, pero por lo que él me contó, era un hermano, y era mayor, y no nos olvidemos el detalle que corría rápido, eso es muy importante.
No sé cuando nos empezamos a centrar en el hermano de Bati que en el mismo Bati, lo que tenemos que saber es que la relación entre hermanos era muy inocente, y lo que entendemos por inocencia es aquello que te imaginas, jugar a la pelota, a veces a la play, a veces pelear, a veces hacer enojar a mamá, a veces ser cómplices de un par de líos, a veces ser hermanos, y a veces ser.
Bati me sonreía cuando me contaba que estaba esperando al hermano para jugar a la pelota con sus vecinos. Siempre lo veía sentado en la puerta de su casa con una remera roja y azul, short con una raya blanca no muy blanca al costado, medias de distinto par, botines, y la pelota en mano. ¿Te mencioné que Bati era un niño con mucho espíritu de niño? Es importante saberlo.
Bati corría muy rápido, y una vez hasta casi me hace tirar la bolsa de los mandados. Entusiasmado me gritó desde lejos que estaba corriendo al hermano y que tenía que alcanzarlo sino iba a perder. Bati era un niño al que no le gustaba perder. Y eso lo supe cuando, por primera vez lo vi llorar; admito que fue muy difícil comprender sus palabras entre lágrimas, mocos y llanto, pero aún así logré captar su tristeza, un tal Lucas le había ganado a las peleitas, y no sólo eso, sino que le había robado un Batman del tamaño de un caracol, pero lo más triste de eso es que ese Batman era del hermano de Bati. ¿Por cuál de todas esas cosas llorabas, Bati?
Conocí las manos anchas con dedos largos del hermano de Bati porque una tarde, como siempre, lo vi a Bati sentado en la puerta de su casa, pero está vez sin botines, sin pelota y sin medias de distinto par. No estaba esperando al hermano para jugar a la pelota. Bati estaba enojado. Me acerqué por curiosidad y descubrí que su hermano, su hermano mayor, muy grande, con ojos chinos y que corría rápido le había pegado. Pero Bati no estaba triste, tenía esos ojitos color miel llenos de lágrimas, pero sé que Bati no iba a llorar. Porque Bati no estaba triste. Bati estaba enojado. Enojado con su hermano mayor, muy grande, con ojos chinos y que corría rápido. El relato que me contó fue muy corto, no quise insistir, supe que no había sido muy grave, en definitiva, no estaba lastimado, pero Bati me confesó algo que no me esperaba: "Estoy enojado porque mi hermano tiene manos anchas y dedos largos entonces me puede pegar más fuerte". Le dejé un chupetin en sus piernas, y me fui, sin contestarle, porque sé que no quisiera escuchar una respuesta cargada de ternura. Quería respetar su enojo.
Año nuevo. Cómo olvidar ese treinta y uno de diciembre a las nueve y media de la noche cuando Bati tocó el timbre de mi casa, agitado de tanta risa acumulada. "¿Qué pasa, Bati? ¿Estás bien?". Y la verdad que Bati estaba muy bien, me contó que estaba jugando a las escondidas con el hermano y los primos y necesitaba un lugar donde esconderse. Encantada por tal inocencia, lo invité a pasar, y comimos postre, pero éste postre no era cualquiera postre, sino que era flan con crema, ¿lo importante?: "es el postre favorito de mi hermano". Su sonrisa se iluminó tanto que tuve que guardarle el resto del flan y el resto de la crema en una hoya para que pueda llevársela contento al hermano, sin importar el destino de las escondidas, seguramente sabrás, que Bati no ganó.
Y fue así como fui conociendo al hermano de Bati por el mismísimo Bati.
Me llevé una sorpresa cuando me enteré por la kioskera de la esquina que el hermano de Bati no era tan grande ni tan mayor como él lo suponía. Era solo un año mayor que Bati. Pero claro, aún seguía siendo mayor, y aún seguía teniendo manos anchas con dedos largos.
Lo que sigue es muy triste. No supe más de Bati. No lo veía en la puerta de la casa sentado esperando para jugar a la pelota, ni triste, ni enojado. Bati no esperaba más en la puerta de la casa. Bati creció, y ya no necesitaba esperar a nadie, ahora él iba solito, ahora él tenía manos anchas con dedos largos y corría muy rápido y le ganaba a los más niños. Bati ya no era más el niño con mucho espíritu de niño. Y eso lo comprobé yo misma. La última vez que hablé con Bati estaba comprando medio kilo de milanesas de carne para cocinarse, porque la mamá no estaba (lo supe porque se lo estaba contando a Juan, el carnicero). Bati me reconoció, si, y me saludó, pero ya no vi aquel brillo en los ojitos color miel que me demostraban su enojo, su tristeza o su entusiasmo. Solamente vi a un Bati de, ¿quince, catorce años? Sí.
Y se lo pregunté, se lo pregunté porque me intrigaba mucho, pero a penas terminé la pregunta supe que me había equivocado. Hubiera sido mejor quedarme callada a ver esos ojitos llenos de decepción que me dieron un golpe enorme al alma. Y hasta me asusté. Me asusté por aquel niño con mucho espíritu de niño.
"¿Y tu hermano?"
Bati de quince años me miró y bajó la mirada: "Está en mi casa, pero no habló más con mi hermano."
Pude captar enseguida el grado de decepción que había en su voz, un porcentaje de amargura, y muchos centésimos de tristeza.
Perdón Bati, perdón por haberte amargado ese medio kilo de milanesas de carne, perdón por haberte traído una pesadez al corazón.
Siempre me pregunté si el flan con crema seguiría siendo el postre favorito del hermano de Bati, y si alguna vez pudieron recuperar aquel Batman del tamaño de un caracol. No sé como terminaron esas escondidas, y tampoco sé si Bati pudo alcanzar corriendo al hermano. No lo sé y creo que jamás lo voy a saber.
No hablé más con Bati. Bati y su familia eran mis vecinos. Nunca conocí al hermano de Bati en persona. Son todos detalles que tal vez en otras circunstancias son importantes.
Ahora veo a un Bati de 17 años caminando de noche, con una capucha negra, mochila azul y manos en los bolsillos. Siempre me pregunté qué había pasado con el hermano de Bati. No sólo yo, sé que el niño con mucho espíritu de niño también se lo está preguntando.
Nunca me voy a olvidar el brillo en los ojos de Bati cuando me hablaba del hermano. Eran muchos sentimientos acumulados en un frasquito de niño. Y hoy, ese brillo se desvaneció, aunque sé, que en el fondo de ese caparazón de 17 años está el niño con mucho espíritu de niño que amaba a su hermano mayor, muy grande, con manos anchas, dedos largos, ojos chinos y que corría rápido...muy rápido.
Corré más rápido Bati. Seguramente lo alcances.
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